Los
paleolíticos, cuyos principales vestigios se encuentran en el sur de Francia y
en la Península Ibérica, fueron, probablemente, los primeros en trazar las
formas de las constelaciones, inaugurando lo que luego se llamaría Astronomía
que, antes de ser ciencia, fue religión y magia.
Los hombres del Paleolítico,
perdidos en un mundo del que desconocían sus leyes y en el que todo se producía
por casualidad, se aferrarían a cualquier cosa que, al repetirse, ofreciera una
explicación de los fenómenos que tenían lugar en el universo. Sólo la
observación y el estudio de los cuerpos celestes podía servirles de guía.
Ellos, sin duda, inventaron la
astronomía.
Todos los pueblos han dirigió sus esfuerzo al estudio de las Matemáticas. El inicio de las matemáticas es similar al lenguaje y al arte.
Imagen: el hueso de Ishango, datado en el paleolítico superior, hace 35.000 años, es uno de los primeros artilugios contables de la historia humana | Vía Hueso de Ishango.
En un interesante artículo titulado “Prehistoria de la matemática y mente moderna: pensamiento matemático y recursividad en el Paleolítico franco-cantábrico” en el que han colaborado el Departamento de Álgebra, el Departamento de Psicobiología y el Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad Complutense de Madrid se aborda de forma general el origen del pensamiento matemático humano a través de los registros simbólicos descubiertos. El artículo también destaca la importancia, poco valorada, de las piezas contables paleolíticas encontradas en la región franco-cantábrica y ha sido publicado en el volumen nº 30 de la revista Dynamis, que publica todos sus artículos con acceso libre tanto de lectura como de descarga.
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